HISTORIA

La Mikaela de Buño: Tradición, fiesta y desmadre en la Costa da Morte

Cada año, el sábado de piñata, Buño se convierte en el corazón del Entroido de la Costa da Morte con La Mikaela, la reina indiscutible de la fiesta. Lo que comenzó en los años 70 como una celebración local y modesta, organizada por los vecinos del pueblo, ha crecido hasta transformarse en una de las macrofiestas más esperadas de Galicia, atrayendo a jóvenes de toda la provincia y convirtiendo las calles de Buño en un auténtico hervidero de risas, música y disfraces.
La protagonista de esta historia es La Mikaela, una figura femenina gigante, rubia y de ojos azules, cada año vestida con un conjunto distinto, siempre sorprendente y llamativo. En sus primeros años, la fiesta estaba reservada únicamente a hombres, pero con el tiempo se ha abierto a toda la comunidad, manteniendo el espíritu irreverente y provocador que la hace única.
A media tarde, La Mikaela sale de Canta la Rana, montada sobre un tractor y empujada por una multitud disfrazada, que combina humor, locura y creatividad en cada esquina. Así comienza un desfile espectacular que recorre todos los bares y tabernas de Buño, un Via Crucis muy particular que mezcla tradición, sátira y diversión sin límites. Durante el recorrido, la reina del Entroido es saludada, vitoreada y acompañada por sus devotos, que no dejan de bailar, reír y sumarse a la fiesta.
El momento culminante llega al final del recorrido, cuando La Mikaela es purificada con agua bendita por el Padre Añón, quien lanza su famoso sermón lleno de humor, guiando a todos los presentes hacia el desenlace de la celebración: la quema de La Mikaela en la hoguera, un acto simbólico que marca el fin del Entroido en la Costa da Morte y enciende la pasión y el espíritu festivo de todos los asistentes.
En los últimos años, el éxito de la fiesta ha sido absoluto. Autobuses llenos de jóvenes de toda Galicia llegan a Buño para no perderse la experiencia, y cada rincón del pueblo se transforma en un escenario de música, disfraces y diversión sin fin. Después de la quema, la fiesta continúa con una verbena interminable, donde DJs de renombre llenan el aire con beats techno y electrónicos, haciendo que la energía de La Mikaela se prolongue hasta altas horas de la madrugada.
La Mikaela de Buño no es solo una fiesta; es una experiencia multisensorial, una mezcla de tradición, irreverencia y modernidad que convierte a este pequeño pueblo en un epicentro de cultura, música y desmadre. Cada año, La Mikaela demuestra que la tradición puede fusionarse con la fiesta y la música electrónica para crear algo inolvidable, un evento que deja huella en todos los que se atreven a vivirlo